Una sala llena de espejos. Veía todos y cada uno de ellos, pero desde una perspectiva extraña.
Miro alrededor de mí y veo un marco antiguo, bien rematado, perfecto. Alargo la mano y topo con un cristal. ¿Estaba dentro? ¿Cómo podía estar dentro de un espejo?
Lo siguiente, agobio. Quería salir de ahí como fuese, pero no podía. Grité y golpeé el cristal, pero no daba resultado.
Hasta que de pronto, alguien entró en la sala. No recuerdo muy bien quién era, pero cogió el espejo en el que estaba y lo estampó contra el suelo. Al chocar contra el suelo y romperse en mil pedazos, me vi fuera de éste...pero al mismo tiempo todos los espejos comenzaron a romperse simultaneamente.
21/10/2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario