domingo, 4 de abril de 2010

La princesa (I)

En un hermoso palacio, en el mismo centro de Estambul vive, o mejor dicho, duerme una princesa desde hace varios años, encantada por un hechizo más antiguo que la propia existencia. Sólo podrá despertar cuando su mortificado y maltratado corazón se recuperase de todas las heridas inflingidas en el pasado.
Y ese día llegó.
La princesa despierta de su profundo y aletargado sueño. Abre los ojos con deliberada lentitud, temiendo que el sol la deslumbre...¿Pero cuál es su sorpresa? No hay luz del sol, solo una tremenda oscuridad...una oscuridad tan negra y profunda como un agujero negro, esos de los que tanto hablan los astrólogos y nadie cree.
Sus ojos tardan un rato en acostumbrarse a la oscuridad pero pronto la angustia y la ansiedad comienzan a hacer mella en ella. Se incorpora en la cama y se levanta de ésta, palpando cuánto hay a su alrededor para no tropezar con ningún obstaculo. Una mesita, el tocador, una silla...y por fin la ventana.
Palpa con una mano el pestillo y se percata de que está echado. Con cuidado, lo corre hacia la derecha y abre las hojas de madera.
La luz inunda la habitación, al igual que los sonidos del exterior. El canto de los pájaros, la brisa que acaricia las copas de los árboles y la hierba que crece a sus pies, el murmullo del agua de un riachuelo cercano...
Todo inunda su sery la hace sonreir, aun con los ojos enrojecidos a causa de la luz pero da gracias a Alá por haber despertado de ese sueño para volver a mirar la belleza que el mundo le ofrece.

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